viernes, 14 de octubre de 2011

Un viaje a la nostalgia

Me gustaría comenzar esta andadura haciendo un pequeño homenaje a uno de mis ídolos de infancia, Don Mauro Da Silva Gomes.

Tuve la gran suerte de empezar a amar el fútbol allá por el año 1992, cuando un tal Mauro Silva decidía dejar el Bragantino brasileño para firmar por el Deportivo de la Coruña. Con el dorsal número 6 a su espalda pudimos disfrutar de uno de los mejores centrocampistas defensivos que han pasado por el fútbol español.

Técnicamente exquisito, era su capacidad física y colocación sobre el terreno de juego lo que le hacía un jugador especial. Él sólo abarcaba toda la parcela central del medio campo, realizaba funciones de pivote por delante de la defensa, destruía y creaba, era el pilar sobre el que se sustentaba el Deportivo y la selección brasileña.

A lo largo de su carrera compartió vestuario con auténticas estrellas del deporte rey como Bebeto, Romario, Dunga, Cesar Sampaio, Cafú, sin olvidarnos de los Fran, Valeron, Rivaldo o Djalminha, y ninguno tuvo nunca una mala palabra hacia su persona.

Se retiró en el año 2005 después de una trayectoria marcada por los éxitos deportivos, tanto a nivel de club, con seis títulos en su haber personal, como a nivel de selección, con un campeonato del mundo.

El perfil de jugador serio, educado y trabajador lo alejó de las primeras planas futbolísticas. No era un jugador mediático pero si un jugador “Top”. Su carácter afable, tan distinto a otros compatriotas que pasaron por el fútbol español, le abrió un hueco en el corazón de la ciudad donde dicen que nadie es forastero y donde siempre será venerado como lo que fue, el gran jefe de aquel Super Depor.